Principios

La cooperación al desarrollo se basa, sin ninguna duda, en un conjunto de valores que giran todos en torno al componente de ética, solidaridad y altruismo. Sin embargo, y como la experiencia se encarga de mostrar a diario, la solidaridad y la ética, siendo necesarios, no son suficientes para lograr el objetivo que se pretende: la erradicación de la pobreza. Junto a los valores, es necesario incorporar una serie de principios de actuación que posibiliten el logro de los objetivos previstos. Se trata, en definitiva, de alcanzar la eficacia en lo que hacemos. La eficacia en el desempeño de nuestras acciones, no es sólo un principio que debe inspirar nuestras actuaciones, es sobre todo una necesidad y una obligación.

PrincipiosLa necesidad de ser eficaces nos obliga a trabajar con profesionalidad. Trabajamos con personas, lo que quiere decir, que lo primero es el respeto hacia ellas, y eso sólo es posible desde la competencia en el desempeño de nuestras acciones. Profesionalidad no significa, sin embargo, que todas y cada una de las acciones de nuestros equipos tengan que ser remuneradas monetariamente. Trabajamos con personas con la formación adecuada y con la experiencia necesaria, pero que además, lo hacen de forma altruista, sin recibir nada a cambio.

La cooperación al desarrollo es, de alguna manera, la expresión de la solidaridad colectiva de una sociedad, con los países menos favorecidos. Las organizaciones que trabajamos en desarrollo sólo somos los gestores de los fondos que esa sociedad nos ha confiado. Ello exige transparencia en nuestra gestión y rendición de cuentas de nuestra labor. No tenemos derecho a defraudar a quienes confiaron en nosotros, y tenemos que ser exquisitamente rigurosos en este aspecto, ya que el comportamiento individual de una organización, afecta directamente a la credibilidad de todo el colectivo de ONGDs.